Hoy se han llenado las aulas de risas, de nervios, de miradas cómplices,... ha sido bonito y emocionante volver a encontrarme con los peques. Llevar mascarillas nos obliga a mirar, pero a mirar de verdad, para poder traspasar esa barrera.
Hoy ha sido un día muy cansado, agotada por la bata, la mascarilla, los nervios por querer desinfectar todo y llegar a todo con normalidad. Pero al final, como todo, la normalidad nos la dan los niños.
Se presenta un curso diferente, complejo por todo lo externo a la clase que nos ha cambiado, pero con la ilusión de siempre.
Hoy la clase se ha llenado de risas. Y mi corazón ... se ha llenado de emoción.
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